“Lo que siento va más allá de mí mismo. Es por aquellos que vinieron antes que yo y recorrieron incontables yardas para que yo pudiera entrar y anotar un touchdown…”.
Con estas palabras, Bad Bunny confirmaba en septiembre de 2025 que sería el artista encargado del espectáculo del medio tiempo del Super Bowl. La referencia a “quienes vinieron antes” no apunta a una carrera individual, sino a una historia compartida. A trayectorias acumuladas, a presencias previas que hicieron posible ese momento.
Y, sobre todo, a una lengua como el español, que durante décadas ha ocupado en Estados Unidos un lugar paradójico.
Bad Bunny, puertorriqueño y, por tanto, estadounidense, ya ha avisado de que su concierto será íntegramente en español. Que el Super Bowl de este año suene en ese idioma no es un hecho cultural cualquiera. Este evento es uno de los rituales nacionales más relevantes de Estados Unidos, un escenario donde se representa y normaliza una determinada idea de país. En este contexto, que irrumpa ahí una lengua diferente al inglés no puede leerse como un gesto neutro.
Un 78 % de los estadounidenses de 5 años o más hablan solo inglés en casa, según un análisis realizado por el Centro de Datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS) de 2023 de la Oficina del Censo. El porcentaje restante se divide entre quienes hablan muy bien inglés, pero no lo practican en casa (un 14 %) y quienes no hablan bien inglés.
Esa “oficialización” va acompañada de una reducción deliberada de servicios públicos, que elimina progresivamente la mayoría de la información que no esté en inglés y busca reinvertir ese dinero en programas para aprender a hablarlo. Los efectos ya están siendo visibles, como el cierre de la versión de la web de la Casa Blanca en español o el portal LEP.gov.
Las actuaciones del intermedio del Super Bowl se han convertido en un acontecimiento cultural de gran proyección internacional. Así lo fueron para superestrellas como Michael Jackson, Madonna, Lady Gaga, Katy Perry y Usher. Este formato se ha consolidado como un espacio de celebración de identidades diversas, caracterizado por producciones de alto estándar técnico y colaboraciones estratégicas entre artistas musicales más allá del pop.
Para Bad Bunny no será una conquista individual ni tampoco una experiencia inédita, puesto que ya participó como artista invitado en 2020 durante la actuación de Jennifer Lopez y Shakira en Miami. Precisamente, era la actuación más vista de la historia antes de Kendrick Lamar, y, según datos de YouTube, el vídeo oficial de aquel showes el halftime show más visto en la plataforma.
¿Qué impacto puede tener Bad Bunny?
Bad Bunny ha adquirido en la industria musical global un liderazgo que no puede considerarse coyuntural.
El conjunto de su catálogo ya ha superado los 19 800 millones de reproducciones globales, lo que supone un promedio superior a 60 millones de streams diarios. Traducido en términos de escala temporal, escuchar de forma consecutiva todas las reproducciones generadas por el puertorriqueño en 12 meses requeriría más de 124 000 años, una magnitud que ilustra la distancia entre este tipo de fenómenos y los ciclos convencionales del éxito musical.
La NFL no ignora estos números y, a pesar del rechazo que provoca el cantante en el Gobierno estadounidense, busca apelar a la audiencia latina gracias a su participación en el Super Bowl de este año. Pero la cuestión no es qué puede hacer Bad Bunny por la NLF, sino qué puede hacer la exposición del artista en este evento global por la lengua española.
Según datos de la plataforma de aprendizaje de idiomas en línea Preply, en las 24 horas posteriores al anuncio de que él encabezaría el show del intermedio del Super Bowl las búsquedas de “clases de español” desde Estados Unidos aumentaron un 178 %. También se incrementaron en un 366 % las búsquedas de “letras de Bad Bunny en inglés”.
Estas cifras funcionan como indicador de un fenómeno que está reconfigurando la cultura latina y el idioma español y que no busca complacer los deseos políticos o institucionales. Y aquí el Super Bowl se ofrece como intermediario, actuando como un espejo.
Lourdes Moreno Cazalla, Doctora en Comunicación. Autora del estudio para el Observatorio Nebrija del Español "El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global", Universidad Nebrija
Con estas palabras, Bad Bunny confirmaba en septiembre de 2025 que sería el artista encargado del espectáculo del medio tiempo del Super Bowl. La referencia a “quienes vinieron antes” no apunta a una carrera individual, sino a una historia compartida. A trayectorias acumuladas, a presencias previas que hicieron posible ese momento.
Y, sobre todo, a una lengua como el español, que durante décadas ha ocupado en Estados Unidos un lugar paradójico.
Bad Bunny, puertorriqueño y, por tanto, estadounidense, ya ha avisado de que su concierto será íntegramente en español. Que el Super Bowl de este año suene en ese idioma no es un hecho cultural cualquiera. Este evento es uno de los rituales nacionales más relevantes de Estados Unidos, un escenario donde se representa y normaliza una determinada idea de país. En este contexto, que irrumpa ahí una lengua diferente al inglés no puede leerse como un gesto neutro.
Un 78 % de los estadounidenses de 5 años o más hablan solo inglés en casa, según un análisis realizado por el Centro de Datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS) de 2023 de la Oficina del Censo. El porcentaje restante se divide entre quienes hablan muy bien inglés, pero no lo practican en casa (un 14 %) y quienes no hablan bien inglés.
Esa “oficialización” va acompañada de una reducción deliberada de servicios públicos, que elimina progresivamente la mayoría de la información que no esté en inglés y busca reinvertir ese dinero en programas para aprender a hablarlo. Los efectos ya están siendo visibles, como el cierre de la versión de la web de la Casa Blanca en español o el portal LEP.gov.
Las actuaciones del intermedio del Super Bowl se han convertido en un acontecimiento cultural de gran proyección internacional. Así lo fueron para superestrellas como Michael Jackson, Madonna, Lady Gaga, Katy Perry y Usher. Este formato se ha consolidado como un espacio de celebración de identidades diversas, caracterizado por producciones de alto estándar técnico y colaboraciones estratégicas entre artistas musicales más allá del pop.
Para Bad Bunny no será una conquista individual ni tampoco una experiencia inédita, puesto que ya participó como artista invitado en 2020 durante la actuación de Jennifer Lopez y Shakira en Miami. Precisamente, era la actuación más vista de la historia antes de Kendrick Lamar, y, según datos de YouTube, el vídeo oficial de aquel showes el halftime show más visto en la plataforma.
¿Qué impacto puede tener Bad Bunny?
Bad Bunny ha adquirido en la industria musical global un liderazgo que no puede considerarse coyuntural.
El conjunto de su catálogo ya ha superado los 19 800 millones de reproducciones globales, lo que supone un promedio superior a 60 millones de streams diarios. Traducido en términos de escala temporal, escuchar de forma consecutiva todas las reproducciones generadas por el puertorriqueño en 12 meses requeriría más de 124 000 años, una magnitud que ilustra la distancia entre este tipo de fenómenos y los ciclos convencionales del éxito musical.
La NFL no ignora estos números y, a pesar del rechazo que provoca el cantante en el Gobierno estadounidense, busca apelar a la audiencia latina gracias a su participación en el Super Bowl de este año. Pero la cuestión no es qué puede hacer Bad Bunny por la NLF, sino qué puede hacer la exposición del artista en este evento global por la lengua española.
Según datos de la plataforma de aprendizaje de idiomas en línea Preply, en las 24 horas posteriores al anuncio de que él encabezaría el show del intermedio del Super Bowl las búsquedas de “clases de español” desde Estados Unidos aumentaron un 178 %. También se incrementaron en un 366 % las búsquedas de “letras de Bad Bunny en inglés”.
Estas cifras funcionan como indicador de un fenómeno que está reconfigurando la cultura latina y el idioma español y que no busca complacer los deseos políticos o institucionales. Y aquí el Super Bowl se ofrece como intermediario, actuando como un espejo.
Lourdes Moreno Cazalla, Doctora en Comunicación. Autora del estudio para el Observatorio Nebrija del Español "El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global", Universidad Nebrija