18
Mar, Ago

Fotocaptura de Kamala Harris. Fuente: X

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, cerró la Convención Nacional Demócrata con un discurso en el que formalmente aceptó la nominación del partido demócrata a candidata presidencial para la elección de noviembre.

Frente a un público efusivo en el United Center, en Chicago, Harris recordó al principio de su elocución a su madre, Shyamala Gopalan, una científica nacida en la India, quien a los 19 años llegó sola a Estados Unidos con la ilusión de descubrir una cura contra el cáncer de seno.

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Harris recordó que su madre tenía contemplado regresar a su país a casarse en un matrimonio arreglado, a la usanza de la India, pero estando en California conoció a Donald Harris, con quien se casó y tuvo dos hijas, Kamala y Maya, producto de un "acto de autodeterminación", dijo la vicepresidenta acerca de su madre, quien en 2009 murió a causa de un cáncer de colon.

Harris habló sobre su trayectoria como abogada y fiscal general de California, diciendo que durante toda su carrera solamente tuvo a un cliente. "El pueblo".

Dijo que a nombre de su madre y de quienes se han embarcado en su propio recorrido inimaginable, de los estadounidenses como con los que creció, "gente que trabaja duro, aceptó su nominación a presidenta de los Estados Unidos de América".

CONTRINCANTE. Dijo que con la elección venidera, el país tiene la oportunidad de dejar atrás la amargura y cinismo y las batallas divisorias del pasado.

"Prometo ser una presidenta para todos los estadounidenses", dijo y añadió que pondría al país por encima de ella misma y de su partido.

Reiteró su postura en contra de las restricciones a los abortos y la libertad reproductiva de las mujeres.

En cuanto a Donald Trump, el candidato por el partido republicano, dijo que aunque en varios aspectos es un hombre con poca seriedad, la amenaza que representa "sí es extremadamente seria", de regresar a la Casa Blanca.

"Imagínense a Donald Trump sin límites, y cómo usaría los inmensos poderes de la presidencia de Estados Unidos, no lo haría para mejorar sus vidas ni para fortalecer nuestra seguridad nacional, sino para servir al único cliente que siempre ha tenido: él mismo".

Habló de la guerra en el Medio Oriente y de la necesidad de un fin al conflicto entre Israel y los palestinos.

"El presidente Biden y yo estamos trabajando para poner fin a esta guerra de modo que Israel esté seguro, los rehenes [israelíes] sean liberados, el sufrimiento en Gaza termine y el pueblo palestino pueda ejercer su derecho a la dignidad, la seguridad, la libertad y la autodeterminación".

FRONTERA. Sobre la situación en la frontera de México con Estados Unidos dijo que de llegar al poder firmaría el acuerdo bipartidista alcanzado hace varios años en el Congreso para asegurar la frontera y crear un camino a la ciudadanía para quienes tienen muchos años residiendo en el país de manera clandestina.

"Sabemos que podemos honrar a nuestra orgullosa herencia como nación de inmigrantes y reformar nuestro sistema de inmigración quebrantado. Podemos crear un camino ganado hacia la ciudadanía y asegurar nuestra frontera", afirmó.

Frente a un público efusivo en el United Center, en Chicago, Harris recordó al principio de su elocución a su madre, Shyamala Gopalan, una científica nacida en la India, quien a los 19 años llegó sola a Estados Unidos con la ilusión de descubrir una cura contra el cáncer de seno.

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Harris recordó que su madre tenía contemplado regresar a su país a casarse en un matrimonio arreglado, a la usanza de la India, pero estando en California conoció a Donald Harris, con quien se casó y tuvo dos hijas, Kamala y Maya, producto de un "acto de autodeterminación", dijo la vicepresidenta acerca de su madre, quien en 2009 murió a causa de un cáncer de colon.

Harris habló sobre su trayectoria como abogada y fiscal general de California, diciendo que durante toda su carrera solamente tuvo a un cliente. "El pueblo".

Dijo que a nombre de su madre y de quienes se han embarcado en su propio recorrido inimaginable, de los estadounidenses como con los que creció, "gente que trabaja duro, aceptó su nominación a presidenta de los Estados Unidos de América".

CONTRINCANTE. Dijo que con la elección venidera, el país tiene la oportunidad de dejar atrás la amargura y cinismo y las batallas divisorias del pasado.

"Prometo ser una presidenta para todos los estadounidenses", dijo y añadió que pondría al país por encima de ella misma y de su partido.

Reiteró su postura en contra de las restricciones a los abortos y la libertad reproductiva de las mujeres.

En cuanto a Donald Trump, el candidato por el partido republicano, dijo que aunque en varios aspectos es un hombre con poca seriedad, la amenaza que representa "sí es extremadamente seria", de regresar a la Casa Blanca.

"Imagínense a Donald Trump sin límites, y cómo usaría los inmensos poderes de la presidencia de Estados Unidos, no lo haría para mejorar sus vidas ni para fortalecer nuestra seguridad nacional, sino para servir al único cliente que siempre ha tenido: él mismo".

Habló de la guerra en el Medio Oriente y de la necesidad de un fin al conflicto entre Israel y los palestinos.

"El presidente Biden y yo estamos trabajando para poner fin a esta guerra de modo que Israel esté seguro, los rehenes [israelíes] sean liberados, el sufrimiento en Gaza termine y el pueblo palestino pueda ejercer su derecho a la dignidad, la seguridad, la libertad y la autodeterminación".

FRONTERA. Sobre la situación en la frontera de México con Estados Unidos dijo que de llegar al poder firmaría el acuerdo bipartidista alcanzado hace varios años en el Congreso para asegurar la frontera y crear un camino a la ciudadanía para quienes tienen muchos años residiendo en el país de manera clandestina.

"Sabemos que podemos honrar a nuestra orgullosa herencia como nación de inmigrantes y reformar nuestro sistema de inmigración quebrantado. Podemos crear un camino ganado hacia la ciudadanía y asegurar nuestra frontera", afirmó.