En el 2006, Jasmine Crockett no estaba completamente segura de hacerle caso a una amiga que le sugería mudarse a Texarkana.
Lea este reportaje en inglés.
La futura congresista federal nacida y criada en St. Louis, Missouri, por ese entonces una recién estudiante de leyes de la Universidad de Houston, solo había vivido en grandes áreas metropolitanas. El pueblo, ubicado en el extremo noreste del estado, en la frontera entre Arkansas y Texas, con 36,000 habitantes, le resultaba completamente ajeno.
Pero Crockett escuchó, empacó sus cosas y se mudó al este de Texas, un capítulo revelador que lanzó su carrera política.
"Le digo a la gente todo el tiempo que Dios claramente me quería en Texarkana", dijo.
Crockett pasó ocho años allí, primero trabajó en la defensa de demandas colectivas y luego como abogada en la oficina del defensor público del condado de Bowie. Fue presidenta del Partido Demócrata del condado, ayudando a modernizarlo incluso mientras el movimiento del "tea party" cobraba fuerza en 2009. Y enfrentó su única derrota electoral —hasta ahora— en una apuesta por convertirse en fiscal del condado de Bowie.
Ahora, una destacada integrante de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por Dallas, conocida en todo el país, Crockett estará otra vez en la boleta del este de Texas por primera vez en casi dos décadas. Compite en una primaria muy reñida para el Senado federal contra el congresista estatal James Talarico de Austin, por la oportunidad de enfrentar en noviembre al nominado republicano en la que será la contienda estelar en Texas este año.
El rápido ascenso de Crockett, desde su único periodo en la Legislatura de Texas hasta convertirse en una de las congresistas más reconocidas, ha sido ampliamente documentado. Sin embargo, sus ocho años de trabajo y organización en el este de Texas son algo menos conocido —pero no menos importante— de su biografía.
Crockett cree que sus relaciones y el estar familiarizada con la región le dan una ventaja en las primarias y más allá, incluso en condados donde los candidatos demócratas no han superado el 30% en más de una década.
Sus partidarios en la región, incluidos amigos de su época allí, piensan que su espíritu combativo y su experiencia podrían ayudarla a movilizar a más votantes demócratas en una zona que el partido prácticamente ha descartado en ciclos recientes.
Lograrlo sería un cambio significativo en las tendencias modernas, pero Crockett está convencida de que puede llegar a estos votantes de una manera que los candidatos anteriores no han logrado.
"Como alguien que ha tenido que seleccionar jurados en zonas rurales de Texas y Arkansas, como alguien que sirvió en el Comité (de Agricultura) y, francamente, vivió en el Texas rural, me va bien", dijo.
Crocket dijo que vivir en Texarkana, le dio exposición a los problemas que enfrentan los votantes rurales y la capacidad de hablar de ellos con honestidad, lo cual a veces puede sorprender a los votantes.
"Cuando voy a zonas rurales y empiezo a hablar de vivir en Texarkana, de entender lo de la granja de pollos en Mount Pleasant, de saber lo que es despertarse oliendo a International Paper, de tener que ir a Shreveport o a Dallas porque no hay un especialista de salud en la misma ciudad, la gente se queda como: ¡Oh!", dijo Crockett.
El sentimiento es recíproco para algunos demócratas de Texarkana que quieren reclamarla como una de los suyos, dijo Rita Williams, amiga de Crockett y colaboradora en iniciativas de registro de votantes.
"El condado de Bowie solía ser demócrata", dijo Williams. A pesar de los reveses electorales, "Jasmine no se rindió. Simplemente hizo lo mejor que pudo, y todo siempre era educativo y alentador".
Estilo no tradicional
La teoría de Crockett para ganar en las elecciones generales es que hay legiones de votantes descontentos a quienes ella, gracias a su estilo de campaña poco tradicional y su alto nivel de reconocimiento, puede llevar a las urnas en noviembre en números lo suficientemente grandes como para vencer al candidato republicano.
"Los votantes descontentos sienten que todos les hablan de boca (palabrería)", dijo. "Y lo entiendo. Quieren algo diferente a lo de siempre".
El este de Texas, que ha tenido una participación abismal en las primarias demócratas, será un campo de prueba para su convicción.
La congresista ha dicho que los votantes de color, en particular, se sentirán atraídos por su estilo político. Las encuestas muestran que los votantes negros la prefieren abrumadoramente, y para ganar necesitará obtener márgenes altos y una mayor participación entre la considerable población negra del este de Texas.
Guessippina Bonner, exconcejal de la ciudad de Lufkin, coincide en que se pueden encontrar más votos demócratas en la región. Sabe que para que Crockett tenga posibilidades en las elecciones generales, necesitará aumentar su apoyo en las grandes ciudades. Pero todo esfuerzo será de gran ayuda en lugares como Jasper, Gilmer y Carthage, todos pequeños pueblos del este de Texas.
Hay votantes demócratas negros y latinos en todo el este de Texas, dijo Bonner; solo necesitan ser despertados.
"Podríamos ayudar en los sectores marginales aquí en el este de Texas", dijo Bonner. "Podría conseguir lo suficiente para que se mantenga. Y creo que existe en el este de Texas, y creo firmemente que el voto negro y el voto latino están aquí".
Un placer tenerla en mi tribunal
Cuando Crockett llegó por primera vez a Texarkana como joven abogada, trabajó en un bufete que defendía a corporaciones en demandas colectivas en una corte conocida por sus decisiones rápidas en casos de patentes. La experiencia, en teoría, era un atractivo: asumió casos que abogados más veteranos en ciudades grandes no verían hasta años después. Pero la hizo sentirse miserable. Recordó estar sentada durante declaraciones trabajando en nombre de grandes corporaciones y preguntándose cómo se había desviado de su propósito original al estudiar derecho: ayudar a los vulnerables.
Insatisfecha, comenzó a buscar otros puestos, incluso contemplando mudarse a Dallas. Pero se entrevistó para un cargo en la oficina del defensor público del condado de Bowie, prometiendo que su falta de experiencia no era nada comparada con su capacidad para establecer empatía con los acusados negros.
Fue contratada y pasó los siguientes tres años defendiendo a personas del condado como abogada designada por la corte.
"Siempre fue un placer tenerla en mi tribunal, ya que demostraba capacidad profesional y preocupación por aquellos texanos que no tenían tantos recursos como otros", dijo el juez John Miller en una declaración.
La carrera de Crockett como funcionaria electa comenzó cuando ganó la presidencia del Partido Demócrata del condado de Bowie en 2008. David Beard, ex empleado de una planta de llantas y miembro de la junta ejecutiva de Texas AFL-CIO, inicialmente compitió por el puesto, pero se retiró cuando Crockett entró en la contienda. Aunque empezaron con algunas asperezas, Beard la vio reconstruir el partido en el condado y se hicieron amigos.
"Ella es cristiana, es una luchadora, y es una de esas gentes que entiende el noreste de Texas", dijo. "Creció políticamente aquí, lidiando con tipos como yo que a veces la cuestionábamos. Y esa mujer bajita, de repente, me encontraba mirándola hacia arriba".
Crockett ayudó a modernizar el partido del condado, mejorando su tecnología y trabajando para construir coaliciones multirraciales.
Charlotte Bradley la conoció cuando Crockett pidió ser voluntaria a través del capítulo local de Delta Sigma Theta, una hermandad históricamente afroamericana. Crockett rápidamente se volvió casi como un miembro de la familia.
Las dos colaboraron en campañas de registro de votantes, en la iglesia y con United Way. Crockett encajó fácilmente en la comunidad y adoptó rápidamente los valores de un pueblo pequeño.
"Ella puede adaptarse a cualquier entorno", dijo Bradley. "Podía ir a una iglesia pequeña y conectarse, y podía ir a una iglesia más grande y también conectarse".
Muchos amigos y conocidos de Crockett dicen que no les sorprendió que la joven abogada que conocieron hace dos décadas haya alcanzado tal prominencia política. Williams recuerda haberle dicho que quizá tendría que dejar Bowie County para lograr lo que quería.
Eventualmente lo hizo. En 2010 abrió un despacho privado en Texarkana. En 2014 comenzó a dividir su tiempo entre Texarkana y Dallas, donde abrió otra oficina y ejerció en derecho civil y de lesiones personales hasta ganar su primera contienda legislativa estatal en 2020.
Quienes la conocieron en Texarkana dijeron que ya veían en ella el espíritu combativo por el que se haría famosa en el Congreso. Beard la describió como una "luchadora" entonces y ahora, incapaz de ceder cuando cree en algo.
No todos en la política local son admiradores. Rick Shumaker, colega de Crockett que llegó a dirigir la oficina del defensor público tras su salida, reconoció que era una "buena abogada", pero consideraba que estaba demasiado enfocada en hacer campaña.
Él dijo que se sorprendió cuando ella decidió postularse para el Senado.
"Si alguna vez llega a ser presidenta", dijo, "tendré que mudarme a otro planeta".
Demócratas del condado de Bowie
La región de los Piney Woods ha sido una fuente de frustración para los demócratas contendientes a cargos federales desde la década de 1990, en donde los republicanos solo han aumentado sus márgenes. En 2002, John Cornyn ganó el condado de Bowie con el 55% de los votos; en 2020 obtuvo el 71%.
Incluso Beto O’Rourke, cuya campaña de 2018 marcó un hito para los demócratas, tuvo dificultades en la zona: solo obtuvo el 28% en Bowie y menos del 25% en los condados vecinos.
En el condado de Smith, el más poblado del noreste de Texas, y donde se ubica la ciudad de Tyler, ningún candidato demócrata a la presidencia o al Senado federal ha superado el 30% desde la era Clinton. A nivel estatal, el último demócrata en superar ese umbral fue Bill White en 2010. Y ningún demócrata ha ganado el condado desde Ann Richards en 1990.
A pesar de todo esto, Crockett ve un camino hacia adelante basado en su historia en la región.
Los líderes demócratas locales dicen que los candidatos estatales a menudo descartan al este de Texas por su fuerte inclinación republicana, pero insisten en que hay más votos por encontrar.
El condado de Bowie es mayoritariamente blanco, con una población negra de cerca de una cuarta parte. Muchos demócratas locales, según organizadores en la región, son personas negras que van regularmente a la iglesia.
Los amigos de Crockett la recordaron como parte activa de la comunidad eclesiástica de Texarkana y destacaron su facilidad para integrarse en espacios cristianos, algo fundamental para cualquier candidato que busque votos en una región considerada la más religiosa del estado. Pero no es la única candidata religiosa en la contienda: su oponente, Talarico, es un defensor del cristianismo progresista y ha hecho de su fe un elemento clave de su imagen política.
Bonner dijo que hay votantes demócratas negros potenciales en los pueblos rurales de todo el este de Texas. Crockett necesita hacer más paradas en la región para energizarlos.
"No tengo ninguna duda sobre la comunidad afroamericana [dando su apoyo a Crockett]", dijo. "Pero necesitamos verla. Ni siquiera tiene que detenerse. Puede simplemente saludar".
Aunque Crockett visitó Texarkana y Marshall a principios de enero, la congresista —quien debe estar en Washington entre semana casi todas las semanas— no ha regresado al este de Texas. Dijo que planea apoyarse en la tecnología y en las colaboraciones con candidatos y representantes de distritos electorales más bajos, dado el tamaño del estado.
"Esta es una estrategia de abajo hacia arriba que debe aplicarse porque el territorio es tan vasto", dijo Crockett. "Los candidatos locales estarán hablando constantemente con la gente, a diferencia de quienes están en la parte alta de la boleta".
Las encuestas muestran que los votantes negros la prefieren abrumadoramente. Aunque los condados del este de Texas están escasamente poblados, Crockett puede elevar su base si los votantes negros de la región participan en la primaria.
Un escenario así depende de una mayor participación electoral, algo que Crockett cree que puede lograr.
En las primarias demócratas al Senado de 2020, una contienda reñida en un año presidencial, los votantes de los 38 condados que conforman el este de Texas representaron solo el 4% del electorado, con una participación muy inferior al promedio estatal. En la segunda vuelta de 2020, una contienda reñida que también enfrentó a un candidato negro de Dallas contra un candidato blanco de Austin, la mayoría de los condados del este de Texas votaron por el candidato negro, el senador estatal Royce West. Los votantes demócratas de esos condados solo representaron el 3,5% del electorado de la segunda vuelta de julio, lo que pone de relieve la difícil tarea de impulsar la participación en la región.
Aun así, los demócratas locales sostienen que hay margen de crecimiento en el este de Texas, si se logra vencer la apatía.
"Los demócratas realmente están aquí", dijo Yolanda Prince, demócrata de Tyler que se postula en el 1.er Distrito Congresional, de mayoría republicana. "Solo necesitamos ir a las urnas. Desafortunadamente, están convencidos de que su voto no importa".
¿Podrá Crockett ser quien lo logre, cuando tantos de sus predecesores han fracasado?
Sin duda, cree que su origen en el este de Texas puede ayudarla a lograrlo.
"Típicamente es alguien de la gran ciudad quien contiende, y [los votantes rurales] se preguntan si serán olvidados, ignorados o si solo se les habla porque es necesario en el momento", dijo Crockett. "Y creo que trae cierta calma saber que no, que ella no solo está hablando. Ella lo vivió. Sabe lo que es".
Divulgación: La Universidad de Houston ha sido un patrocinador financiero de The Texas Tribune, una organización de noticias sin fines de lucro y no partidista. Los patrocinadores no influyen en su periodismo. Una lista completa está disponible en su sitio web.
Lea este reportaje en inglés.
La futura congresista federal nacida y criada en St. Louis, Missouri, por ese entonces una recién estudiante de leyes de la Universidad de Houston, solo había vivido en grandes áreas metropolitanas. El pueblo, ubicado en el extremo noreste del estado, en la frontera entre Arkansas y Texas, con 36,000 habitantes, le resultaba completamente ajeno.
Pero Crockett escuchó, empacó sus cosas y se mudó al este de Texas, un capítulo revelador que lanzó su carrera política.
"Le digo a la gente todo el tiempo que Dios claramente me quería en Texarkana", dijo.
Crockett pasó ocho años allí, primero trabajó en la defensa de demandas colectivas y luego como abogada en la oficina del defensor público del condado de Bowie. Fue presidenta del Partido Demócrata del condado, ayudando a modernizarlo incluso mientras el movimiento del "tea party" cobraba fuerza en 2009. Y enfrentó su única derrota electoral —hasta ahora— en una apuesta por convertirse en fiscal del condado de Bowie.
Ahora, una destacada integrante de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por Dallas, conocida en todo el país, Crockett estará otra vez en la boleta del este de Texas por primera vez en casi dos décadas. Compite en una primaria muy reñida para el Senado federal contra el congresista estatal James Talarico de Austin, por la oportunidad de enfrentar en noviembre al nominado republicano en la que será la contienda estelar en Texas este año.
El rápido ascenso de Crockett, desde su único periodo en la Legislatura de Texas hasta convertirse en una de las congresistas más reconocidas, ha sido ampliamente documentado. Sin embargo, sus ocho años de trabajo y organización en el este de Texas son algo menos conocido —pero no menos importante— de su biografía.
Crockett cree que sus relaciones y el estar familiarizada con la región le dan una ventaja en las primarias y más allá, incluso en condados donde los candidatos demócratas no han superado el 30% en más de una década.
Sus partidarios en la región, incluidos amigos de su época allí, piensan que su espíritu combativo y su experiencia podrían ayudarla a movilizar a más votantes demócratas en una zona que el partido prácticamente ha descartado en ciclos recientes.
Lograrlo sería un cambio significativo en las tendencias modernas, pero Crockett está convencida de que puede llegar a estos votantes de una manera que los candidatos anteriores no han logrado.
"Como alguien que ha tenido que seleccionar jurados en zonas rurales de Texas y Arkansas, como alguien que sirvió en el Comité (de Agricultura) y, francamente, vivió en el Texas rural, me va bien", dijo.
Crocket dijo que vivir en Texarkana, le dio exposición a los problemas que enfrentan los votantes rurales y la capacidad de hablar de ellos con honestidad, lo cual a veces puede sorprender a los votantes.
"Cuando voy a zonas rurales y empiezo a hablar de vivir en Texarkana, de entender lo de la granja de pollos en Mount Pleasant, de saber lo que es despertarse oliendo a International Paper, de tener que ir a Shreveport o a Dallas porque no hay un especialista de salud en la misma ciudad, la gente se queda como: ¡Oh!", dijo Crockett.
El sentimiento es recíproco para algunos demócratas de Texarkana que quieren reclamarla como una de los suyos, dijo Rita Williams, amiga de Crockett y colaboradora en iniciativas de registro de votantes.
"El condado de Bowie solía ser demócrata", dijo Williams. A pesar de los reveses electorales, "Jasmine no se rindió. Simplemente hizo lo mejor que pudo, y todo siempre era educativo y alentador".
Estilo no tradicional
La teoría de Crockett para ganar en las elecciones generales es que hay legiones de votantes descontentos a quienes ella, gracias a su estilo de campaña poco tradicional y su alto nivel de reconocimiento, puede llevar a las urnas en noviembre en números lo suficientemente grandes como para vencer al candidato republicano.
"Los votantes descontentos sienten que todos les hablan de boca (palabrería)", dijo. "Y lo entiendo. Quieren algo diferente a lo de siempre".
El este de Texas, que ha tenido una participación abismal en las primarias demócratas, será un campo de prueba para su convicción.
La congresista ha dicho que los votantes de color, en particular, se sentirán atraídos por su estilo político. Las encuestas muestran que los votantes negros la prefieren abrumadoramente, y para ganar necesitará obtener márgenes altos y una mayor participación entre la considerable población negra del este de Texas.
Guessippina Bonner, exconcejal de la ciudad de Lufkin, coincide en que se pueden encontrar más votos demócratas en la región. Sabe que para que Crockett tenga posibilidades en las elecciones generales, necesitará aumentar su apoyo en las grandes ciudades. Pero todo esfuerzo será de gran ayuda en lugares como Jasper, Gilmer y Carthage, todos pequeños pueblos del este de Texas.
Hay votantes demócratas negros y latinos en todo el este de Texas, dijo Bonner; solo necesitan ser despertados.
"Podríamos ayudar en los sectores marginales aquí en el este de Texas", dijo Bonner. "Podría conseguir lo suficiente para que se mantenga. Y creo que existe en el este de Texas, y creo firmemente que el voto negro y el voto latino están aquí".
Un placer tenerla en mi tribunal
Cuando Crockett llegó por primera vez a Texarkana como joven abogada, trabajó en un bufete que defendía a corporaciones en demandas colectivas en una corte conocida por sus decisiones rápidas en casos de patentes. La experiencia, en teoría, era un atractivo: asumió casos que abogados más veteranos en ciudades grandes no verían hasta años después. Pero la hizo sentirse miserable. Recordó estar sentada durante declaraciones trabajando en nombre de grandes corporaciones y preguntándose cómo se había desviado de su propósito original al estudiar derecho: ayudar a los vulnerables.
Insatisfecha, comenzó a buscar otros puestos, incluso contemplando mudarse a Dallas. Pero se entrevistó para un cargo en la oficina del defensor público del condado de Bowie, prometiendo que su falta de experiencia no era nada comparada con su capacidad para establecer empatía con los acusados negros.
Fue contratada y pasó los siguientes tres años defendiendo a personas del condado como abogada designada por la corte.
"Siempre fue un placer tenerla en mi tribunal, ya que demostraba capacidad profesional y preocupación por aquellos texanos que no tenían tantos recursos como otros", dijo el juez John Miller en una declaración.
La carrera de Crockett como funcionaria electa comenzó cuando ganó la presidencia del Partido Demócrata del condado de Bowie en 2008. David Beard, ex empleado de una planta de llantas y miembro de la junta ejecutiva de Texas AFL-CIO, inicialmente compitió por el puesto, pero se retiró cuando Crockett entró en la contienda. Aunque empezaron con algunas asperezas, Beard la vio reconstruir el partido en el condado y se hicieron amigos.
"Ella es cristiana, es una luchadora, y es una de esas gentes que entiende el noreste de Texas", dijo. "Creció políticamente aquí, lidiando con tipos como yo que a veces la cuestionábamos. Y esa mujer bajita, de repente, me encontraba mirándola hacia arriba".
Crockett ayudó a modernizar el partido del condado, mejorando su tecnología y trabajando para construir coaliciones multirraciales.
Charlotte Bradley la conoció cuando Crockett pidió ser voluntaria a través del capítulo local de Delta Sigma Theta, una hermandad históricamente afroamericana. Crockett rápidamente se volvió casi como un miembro de la familia.
Las dos colaboraron en campañas de registro de votantes, en la iglesia y con United Way. Crockett encajó fácilmente en la comunidad y adoptó rápidamente los valores de un pueblo pequeño.
"Ella puede adaptarse a cualquier entorno", dijo Bradley. "Podía ir a una iglesia pequeña y conectarse, y podía ir a una iglesia más grande y también conectarse".
Muchos amigos y conocidos de Crockett dicen que no les sorprendió que la joven abogada que conocieron hace dos décadas haya alcanzado tal prominencia política. Williams recuerda haberle dicho que quizá tendría que dejar Bowie County para lograr lo que quería.
Eventualmente lo hizo. En 2010 abrió un despacho privado en Texarkana. En 2014 comenzó a dividir su tiempo entre Texarkana y Dallas, donde abrió otra oficina y ejerció en derecho civil y de lesiones personales hasta ganar su primera contienda legislativa estatal en 2020.
Quienes la conocieron en Texarkana dijeron que ya veían en ella el espíritu combativo por el que se haría famosa en el Congreso. Beard la describió como una "luchadora" entonces y ahora, incapaz de ceder cuando cree en algo.
No todos en la política local son admiradores. Rick Shumaker, colega de Crockett que llegó a dirigir la oficina del defensor público tras su salida, reconoció que era una "buena abogada", pero consideraba que estaba demasiado enfocada en hacer campaña.
Él dijo que se sorprendió cuando ella decidió postularse para el Senado.
"Si alguna vez llega a ser presidenta", dijo, "tendré que mudarme a otro planeta".
Demócratas del condado de Bowie
La región de los Piney Woods ha sido una fuente de frustración para los demócratas contendientes a cargos federales desde la década de 1990, en donde los republicanos solo han aumentado sus márgenes. En 2002, John Cornyn ganó el condado de Bowie con el 55% de los votos; en 2020 obtuvo el 71%.
Incluso Beto O’Rourke, cuya campaña de 2018 marcó un hito para los demócratas, tuvo dificultades en la zona: solo obtuvo el 28% en Bowie y menos del 25% en los condados vecinos.
En el condado de Smith, el más poblado del noreste de Texas, y donde se ubica la ciudad de Tyler, ningún candidato demócrata a la presidencia o al Senado federal ha superado el 30% desde la era Clinton. A nivel estatal, el último demócrata en superar ese umbral fue Bill White en 2010. Y ningún demócrata ha ganado el condado desde Ann Richards en 1990.
A pesar de todo esto, Crockett ve un camino hacia adelante basado en su historia en la región.
Los líderes demócratas locales dicen que los candidatos estatales a menudo descartan al este de Texas por su fuerte inclinación republicana, pero insisten en que hay más votos por encontrar.
El condado de Bowie es mayoritariamente blanco, con una población negra de cerca de una cuarta parte. Muchos demócratas locales, según organizadores en la región, son personas negras que van regularmente a la iglesia.
Los amigos de Crockett la recordaron como parte activa de la comunidad eclesiástica de Texarkana y destacaron su facilidad para integrarse en espacios cristianos, algo fundamental para cualquier candidato que busque votos en una región considerada la más religiosa del estado. Pero no es la única candidata religiosa en la contienda: su oponente, Talarico, es un defensor del cristianismo progresista y ha hecho de su fe un elemento clave de su imagen política.
Bonner dijo que hay votantes demócratas negros potenciales en los pueblos rurales de todo el este de Texas. Crockett necesita hacer más paradas en la región para energizarlos.
"No tengo ninguna duda sobre la comunidad afroamericana [dando su apoyo a Crockett]", dijo. "Pero necesitamos verla. Ni siquiera tiene que detenerse. Puede simplemente saludar".
Aunque Crockett visitó Texarkana y Marshall a principios de enero, la congresista —quien debe estar en Washington entre semana casi todas las semanas— no ha regresado al este de Texas. Dijo que planea apoyarse en la tecnología y en las colaboraciones con candidatos y representantes de distritos electorales más bajos, dado el tamaño del estado.
"Esta es una estrategia de abajo hacia arriba que debe aplicarse porque el territorio es tan vasto", dijo Crockett. "Los candidatos locales estarán hablando constantemente con la gente, a diferencia de quienes están en la parte alta de la boleta".
Las encuestas muestran que los votantes negros la prefieren abrumadoramente. Aunque los condados del este de Texas están escasamente poblados, Crockett puede elevar su base si los votantes negros de la región participan en la primaria.
Un escenario así depende de una mayor participación electoral, algo que Crockett cree que puede lograr.
En las primarias demócratas al Senado de 2020, una contienda reñida en un año presidencial, los votantes de los 38 condados que conforman el este de Texas representaron solo el 4% del electorado, con una participación muy inferior al promedio estatal. En la segunda vuelta de 2020, una contienda reñida que también enfrentó a un candidato negro de Dallas contra un candidato blanco de Austin, la mayoría de los condados del este de Texas votaron por el candidato negro, el senador estatal Royce West. Los votantes demócratas de esos condados solo representaron el 3,5% del electorado de la segunda vuelta de julio, lo que pone de relieve la difícil tarea de impulsar la participación en la región.
Aun así, los demócratas locales sostienen que hay margen de crecimiento en el este de Texas, si se logra vencer la apatía.
"Los demócratas realmente están aquí", dijo Yolanda Prince, demócrata de Tyler que se postula en el 1.er Distrito Congresional, de mayoría republicana. "Solo necesitamos ir a las urnas. Desafortunadamente, están convencidos de que su voto no importa".
¿Podrá Crockett ser quien lo logre, cuando tantos de sus predecesores han fracasado?
Sin duda, cree que su origen en el este de Texas puede ayudarla a lograrlo.
"Típicamente es alguien de la gran ciudad quien contiende, y [los votantes rurales] se preguntan si serán olvidados, ignorados o si solo se les habla porque es necesario en el momento", dijo Crockett. "Y creo que trae cierta calma saber que no, que ella no solo está hablando. Ella lo vivió. Sabe lo que es".
Divulgación: La Universidad de Houston ha sido un patrocinador financiero de The Texas Tribune, una organización de noticias sin fines de lucro y no partidista. Los patrocinadores no influyen en su periodismo. Una lista completa está disponible en su sitio web.