Hola estimados lectores, bienvenidos al Rincón de la Felicidad, el tema de esta ocasión es acerca de las “expectativas” que tenemos de otras personas y cómo nos afecta a veces la decepción cuando éstas no se concretan de la manera que "esperamos” ya sea consciente o inconscientemente.
Para alcanzar la felicidad y el éxito necesitamos trabajar duro, tener disciplina y consistencia, pero les aseguro que la jornada es divertida y llena de sorpresas y descubrimientos; una parte muy importante de vivir una vida tranquila es el querernos y apapachamos a nosotros mismos, así como enseñarnos a eliminar barreras que bloqueen nuestros objetivos y/o pongan en peligro nuestro bienestar.
Para aprender a reconocer y eliminar estos obstáculos, pon atención, analiza y evita lo que te ocasione un bajo estado de ánimo o presión. Así también, reconoce las acciones o reacciones que te producen bienestar. Te comparto a continuación una de las prácticas en las que todos nos hemos visto involucrados una o más veces y que tiene efectos nocivos: “Tener expectativas de otros”.
Definamos primero la palabra “expectativa”. La definición de acuerdo al Diccionario de la lengua española Espasa-Calpe es: “Expectativa. Es la esperanza o posibilidad de conseguir una cosa.
En otras palabras, las expectativas son una suposición centrada en el futuro y basada sobre el desempeño de otra persona y expresada con exigencia. ¿Y cuál es el origen de éstas y sus consecuencias? Todos los seres humanos hemos sido educados y criados por una sociedad que nos dicta normas de conducta, reglas, castigos, premios, etc. Nos moldea en lo que hoy somos. Nuestra personalidad y comportamiento es el producto del ambiente en el que crecimos y por lo tanto desarrollamos varias máscaras o personalidades para satisfacer las exigencias impuestas por esta sociedad.
Como miembros de la sociedad a la que pertenezcamos y dependiendo del rol que representemos, -como padres de familia, hermano/a, hijo/a, jefes, amigo/a, compañeros de trabajo, etc.- Todos de una manera u otra, aprendemos a tener expectativas de otros y como consecuencia, experimentamos decepción y desilusión.
Existen dos grupos afectados por las “expectativas”: “de quien se espera” y “quien espera de los demás”, este último es mi enfoque en esta columna. Aquí te doy ejemplo del grupo “de quien se espera” la expectativa, para que distingas muy bien las dos categorías. -Regresa un poco el tiempo a cuando eras niño o niña y asistías a la escuela, recuerdas el impacto que tenía la reacción de tus papás cuando no sacabas las calificaciones –o grados- que ellos “esperaban” de ti. Quizá te regañaban, castigaban y hasta en algunos casos, llegaban a la violencia física. Y esto porque no lograbas satisfacer sus expectativas, pero te aseguro que en la mayoría de los casos, un niño no le falla a sus papás a propósito. Simplemente se trataba de una expectativa no satisfecha.
Cuando alguien “no” llena tus expectativas, pudieras reaccionar con sentimientos extremos como la furia, desilusión, depresión, etc. Estas reacciones, tienen el alcance hasta de ocasionar enfermedades y sobre todo de quitarnos nuestra serenidad y tranquilidad.
"Pero, ¿y cómo podríamos vivir sin tener expectativas de otros?” Me preguntó una de mis hijas. “No mamá, yo no puedo vivir sin expectativas, yo quiero y espero que mis hijos hagan y logren ciertas cosas desde ahorita que estén chiquitos y cuando lleguen a grandes quiero verlos exitosos con su carrera, que encuentren un buen partido para casarse, que formen una familia, etc. etc. No me puedo imaginar ni hacer a la idea de no tener expectativas, ¿en qué me afecta?” -"Hija la respuesta es simple y poderosa: afecta a tu bienestar y a la autoestima de ellos”, yo le respondí. El punto principal es ¿cómo te vas a sentir cuando tus expectativas no fructifiquen? Te podría costar tu salud y tu tranquilidad, ¿no crees que es suficiente razón? Es muy triste cuando algunos padres de familia se expresan de alguno de sus hijos de maravilla y del otro hasta vergüenza les da mencionarlo, porque con seguridad no llenaron sus expectativas.
Los invito a meditar en los ejemplos anteriores y en sus propias experiencias para que puedan reconocer esas expectativas que tienen puestas en personas y trabajen en eliminarlas por su propio bien.
Deepak Chopra, con quien tuve el honor de escribir un libro, dijo en una entrevista televisiva: "el día que logremos no tener expectativas de nadie, ex-pe-ri-men-ta-re-mos una vida llena de paz y tranquilidad".
Una alternativa para reemplazar tus "expectativas" es "tener esperanza", que es un sentimiento con un ideal y posibilidad de alcanzar algo sin exigir o esperar cierto resultado. Si se logra, nos llena de alegría y emoción, y si no se hace realidad, no tiene los efectos devastadores de una expectativa truncada.
Y una vez más te digo, estimado lector, que tienes en tus manos escoger ser feliz o no. Es tu decisión optar por tener "expectativas" o "esperanza". Es tu elección vivir tu vida más tranquila y feliz.
Rozhy nació en Guadalajara, Jal, México y emigró a los Estados Unidos en compañía de sus 4 hijas en busca de nuevos horizontes y sueños. Este país le obsequió su quinto retono, un varoncito. Actualmente reside en Vancouver, Canadá y es feliz esposa, mamá y abuelita de 9 nietos. Rozhy ha escrito dos libros como co-autora con Jack Canfield y Deepak Chopra, en 2009 y 2012, respectivamente.
Para alcanzar la felicidad y el éxito necesitamos trabajar duro, tener disciplina y consistencia, pero les aseguro que la jornada es divertida y llena de sorpresas y descubrimientos; una parte muy importante de vivir una vida tranquila es el querernos y apapachamos a nosotros mismos, así como enseñarnos a eliminar barreras que bloqueen nuestros objetivos y/o pongan en peligro nuestro bienestar.
Para aprender a reconocer y eliminar estos obstáculos, pon atención, analiza y evita lo que te ocasione un bajo estado de ánimo o presión. Así también, reconoce las acciones o reacciones que te producen bienestar. Te comparto a continuación una de las prácticas en las que todos nos hemos visto involucrados una o más veces y que tiene efectos nocivos: “Tener expectativas de otros”.
Definamos primero la palabra “expectativa”. La definición de acuerdo al Diccionario de la lengua española Espasa-Calpe es: “Expectativa. Es la esperanza o posibilidad de conseguir una cosa.
En otras palabras, las expectativas son una suposición centrada en el futuro y basada sobre el desempeño de otra persona y expresada con exigencia. ¿Y cuál es el origen de éstas y sus consecuencias? Todos los seres humanos hemos sido educados y criados por una sociedad que nos dicta normas de conducta, reglas, castigos, premios, etc. Nos moldea en lo que hoy somos. Nuestra personalidad y comportamiento es el producto del ambiente en el que crecimos y por lo tanto desarrollamos varias máscaras o personalidades para satisfacer las exigencias impuestas por esta sociedad.
Como miembros de la sociedad a la que pertenezcamos y dependiendo del rol que representemos, -como padres de familia, hermano/a, hijo/a, jefes, amigo/a, compañeros de trabajo, etc.- Todos de una manera u otra, aprendemos a tener expectativas de otros y como consecuencia, experimentamos decepción y desilusión.
Existen dos grupos afectados por las “expectativas”: “de quien se espera” y “quien espera de los demás”, este último es mi enfoque en esta columna. Aquí te doy ejemplo del grupo “de quien se espera” la expectativa, para que distingas muy bien las dos categorías. -Regresa un poco el tiempo a cuando eras niño o niña y asistías a la escuela, recuerdas el impacto que tenía la reacción de tus papás cuando no sacabas las calificaciones –o grados- que ellos “esperaban” de ti. Quizá te regañaban, castigaban y hasta en algunos casos, llegaban a la violencia física. Y esto porque no lograbas satisfacer sus expectativas, pero te aseguro que en la mayoría de los casos, un niño no le falla a sus papás a propósito. Simplemente se trataba de una expectativa no satisfecha.
Cuando alguien “no” llena tus expectativas, pudieras reaccionar con sentimientos extremos como la furia, desilusión, depresión, etc. Estas reacciones, tienen el alcance hasta de ocasionar enfermedades y sobre todo de quitarnos nuestra serenidad y tranquilidad.
"Pero, ¿y cómo podríamos vivir sin tener expectativas de otros?” Me preguntó una de mis hijas. “No mamá, yo no puedo vivir sin expectativas, yo quiero y espero que mis hijos hagan y logren ciertas cosas desde ahorita que estén chiquitos y cuando lleguen a grandes quiero verlos exitosos con su carrera, que encuentren un buen partido para casarse, que formen una familia, etc. etc. No me puedo imaginar ni hacer a la idea de no tener expectativas, ¿en qué me afecta?” -"Hija la respuesta es simple y poderosa: afecta a tu bienestar y a la autoestima de ellos”, yo le respondí. El punto principal es ¿cómo te vas a sentir cuando tus expectativas no fructifiquen? Te podría costar tu salud y tu tranquilidad, ¿no crees que es suficiente razón? Es muy triste cuando algunos padres de familia se expresan de alguno de sus hijos de maravilla y del otro hasta vergüenza les da mencionarlo, porque con seguridad no llenaron sus expectativas.
Los invito a meditar en los ejemplos anteriores y en sus propias experiencias para que puedan reconocer esas expectativas que tienen puestas en personas y trabajen en eliminarlas por su propio bien.
Deepak Chopra, con quien tuve el honor de escribir un libro, dijo en una entrevista televisiva: "el día que logremos no tener expectativas de nadie, ex-pe-ri-men-ta-re-mos una vida llena de paz y tranquilidad".
Una alternativa para reemplazar tus "expectativas" es "tener esperanza", que es un sentimiento con un ideal y posibilidad de alcanzar algo sin exigir o esperar cierto resultado. Si se logra, nos llena de alegría y emoción, y si no se hace realidad, no tiene los efectos devastadores de una expectativa truncada.
Y una vez más te digo, estimado lector, que tienes en tus manos escoger ser feliz o no. Es tu decisión optar por tener "expectativas" o "esperanza". Es tu elección vivir tu vida más tranquila y feliz.
Rozhy nació en Guadalajara, Jal, México y emigró a los Estados Unidos en compañía de sus 4 hijas en busca de nuevos horizontes y sueños. Este país le obsequió su quinto retono, un varoncito. Actualmente reside en Vancouver, Canadá y es feliz esposa, mamá y abuelita de 9 nietos. Rozhy ha escrito dos libros como co-autora con Jack Canfield y Deepak Chopra, en 2009 y 2012, respectivamente.