Crédito: Wikimedia y YouTube

Gabriel Iglesias habló recientemente sobre tres de los grandes pilares de su existencia: la familia, la manera en que "construye" su humor y su pasión por los autos, un gusto muy particular del artista mexicoamericano.

Conocido internacionalmente como Fluffy, Iglesias, para quienes no lo sabían, tiene una creciente colección de "combis" o furgonetas Volkswagen, un tema que abordó con otro gran conocedor del mundo automotriz: el CEO de Ford, Jim Farley, quien le abrió el micrófono en la nueva temporada de su podcast, Drive.

Conectado desde Wichita, Kansas, en medio de una de sus giras casi permanentes, Iglesias responde entre risas que estar en la carretera es casi para "la eternidad", que casi ni se siente como trabajo, y que, en realidad, depende más de su representante que de él todo ese ajetreo tan de su vida actual.

¿Comedia como alivio?
Fluffy reconoce que su trabajo ha tocado vidas, aunque le indica a Farley que no se da cuenta hasta que alguien del público se lo dice. Con frecuencia se encuentra con personas que le cuentan cómo su humor los ayudó en trances díficiles, como un duelo, una depresión o un momento oscuro. "Cada vez que escucho esas historias, me recuerda que estoy haciendo algo especial".

Sobre su estilo de comedia/monólogo, explica que no se sienta a planear cómo desarrollará cada acto para que sera chistoso. Su material surge, es divertido, cuando habla de sus inseguridades, de lo que probablemente le pesa, explica. Mencionar la terapia en el escenario, por ejemplo, fue un paso natural: "En algún momento simplemente dije: ‘Déjame empezar’", recuerda. El público, entonces, se montó en seguida con él, en uno de tantos recorridos.

La familia: emociones de todo tipo
Iglesias es muy abierto con la familia, aunque tenga que recurrir a terceras partes: "A veces digo en el escenario lo que no puedo decir cara a cara". Su hijo, por ejemplo, se molesta cuando lo incluye en los chistes en el escenario, pero el comediante lo resuelve en seguida, (porque al final le sigue pidiendo dinero),'vete a llorar en el auto nuevo que te compré'; "aguántate", bromea.

También revela que "mide" sus bromas según quién esté presente entre la audiencia. Si se trata de su exesposa, prefiere ser cuidadoso para evitar "esa llamada" después del show.

Sus autos
La conversación toma otro giro cuando Farley menciona las combis Volkswagen clásicas. Iglesias se siente a sus anchas cuando sabe que puede abundar sobre la marca alemana. Le cuenta al ejecutivo que cada vez que saca una de sus combis a la calle recibe felicitaciones, sonrisas y anécdotas espontáneas de desconocidos. "Siempre hay historias cuando la gente las ve", dice.

Sus Volkswagen son algo serio: tanto así que planea crear un museo para exhibirlas.

Ford Flex
Al hablar de sus autos Ford, menciona primero a la Flex, su vehículo favorito por confiabilidad y espacio. "Nunca me falló", recuerda. Podía llevar a siete personas sin esfuerzo, cargarlo hasta el tope en Costco y, aún hoy, un familiar lo sigue conduciendo. También la Ford Excursión aparece entre sus adquisiciones importantes. La querría de regreso al mercado, apunta, pero "híbrida".

Mustang Cobra 
Iglesias se emociona especialmente al hablar del Mustang Cobra 1994, rojo, que encontró muchos años después, ya como adulto, y prácticamente inmaculado. El coche tenía apenas 13 millas, los asientos aún envueltos en plástico, el volante protegido y la etiqueta original pegada en la ventana.

Era justo el modelo con el que soñaba cuando se graduó en 1994, pero que en aquel entonces le resultaba inalcanzable. Pero al final lo encontró, y contra todo pronóstico, no lo guardó como pieza de colección: le quitó los plásticos, lo llenó de gasolina y empezó a manejarlo como siempre deseó.

Conocido internacionalmente como Fluffy, Iglesias, para quienes no lo sabían, tiene una creciente colección de "combis" o furgonetas Volkswagen, un tema que abordó con otro gran conocedor del mundo automotriz: el CEO de Ford, Jim Farley, quien le abrió el micrófono en la nueva temporada de su podcast, Drive.

Conectado desde Wichita, Kansas, en medio de una de sus giras casi permanentes, Iglesias responde entre risas que estar en la carretera es casi para "la eternidad", que casi ni se siente como trabajo, y que, en realidad, depende más de su representante que de él todo ese ajetreo tan de su vida actual.

¿Comedia como alivio?
Fluffy reconoce que su trabajo ha tocado vidas, aunque le indica a Farley que no se da cuenta hasta que alguien del público se lo dice. Con frecuencia se encuentra con personas que le cuentan cómo su humor los ayudó en trances díficiles, como un duelo, una depresión o un momento oscuro. "Cada vez que escucho esas historias, me recuerda que estoy haciendo algo especial".

Sobre su estilo de comedia/monólogo, explica que no se sienta a planear cómo desarrollará cada acto para que sera chistoso. Su material surge, es divertido, cuando habla de sus inseguridades, de lo que probablemente le pesa, explica. Mencionar la terapia en el escenario, por ejemplo, fue un paso natural: "En algún momento simplemente dije: ‘Déjame empezar’", recuerda. El público, entonces, se montó en seguida con él, en uno de tantos recorridos.

La familia: emociones de todo tipo
Iglesias es muy abierto con la familia, aunque tenga que recurrir a terceras partes: "A veces digo en el escenario lo que no puedo decir cara a cara". Su hijo, por ejemplo, se molesta cuando lo incluye en los chistes en el escenario, pero el comediante lo resuelve en seguida, (porque al final le sigue pidiendo dinero),'vete a llorar en el auto nuevo que te compré'; "aguántate", bromea.

También revela que "mide" sus bromas según quién esté presente entre la audiencia. Si se trata de su exesposa, prefiere ser cuidadoso para evitar "esa llamada" después del show.

Sus autos
La conversación toma otro giro cuando Farley menciona las combis Volkswagen clásicas. Iglesias se siente a sus anchas cuando sabe que puede abundar sobre la marca alemana. Le cuenta al ejecutivo que cada vez que saca una de sus combis a la calle recibe felicitaciones, sonrisas y anécdotas espontáneas de desconocidos. "Siempre hay historias cuando la gente las ve", dice.

Sus Volkswagen son algo serio: tanto así que planea crear un museo para exhibirlas.

Ford Flex
Al hablar de sus autos Ford, menciona primero a la Flex, su vehículo favorito por confiabilidad y espacio. "Nunca me falló", recuerda. Podía llevar a siete personas sin esfuerzo, cargarlo hasta el tope en Costco y, aún hoy, un familiar lo sigue conduciendo. También la Ford Excursión aparece entre sus adquisiciones importantes. La querría de regreso al mercado, apunta, pero "híbrida".

Mustang Cobra 
Iglesias se emociona especialmente al hablar del Mustang Cobra 1994, rojo, que encontró muchos años después, ya como adulto, y prácticamente inmaculado. El coche tenía apenas 13 millas, los asientos aún envueltos en plástico, el volante protegido y la etiqueta original pegada en la ventana.

Era justo el modelo con el que soñaba cuando se graduó en 1994, pero que en aquel entonces le resultaba inalcanzable. Pero al final lo encontró, y contra todo pronóstico, no lo guardó como pieza de colección: le quitó los plásticos, lo llenó de gasolina y empezó a manejarlo como siempre deseó.