En septiembre de 2024, el representante estatal de Texas, Ramón Romero, asistió a un evento de recaudación de fondos para Kamala Harris en Fort Worth, donde conoció a un joven líder laboral llamado Taylor Rehmet.
El veterano de la Fuerza Aérea y maquinista sindical le comentó a Romero que estaba considerando postularse para un cargo público. Romero recuerda haberle dicho que mucha piensa postularse, pero le ofreció su ayuda si Rehmet finalmente de decidía a lanzarse.
Los dos se mantuvieron en contacto, y el verano pasado Rehmet decidió contender en una elección especial por el Senado de Texas, en un distrito tradicionalmente republicano en el condado de Tarrant que ningún demócrata había representado en casi medio siglo y que el presidente Donald Trump ganó por más de 17 puntos en 2024.
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Cuando Romero se movilizó para ayudar a Rehmet a ganarse el voto de los electores latinos, muchos de ellos de los mismos barrios de Fort Worth que él representa en la Cámara de Representantes, vio a un candidato serio y novato reuniéndose con personas influyentes, hablando con los votantes en sus casas y haciendo una campaña poco probable de ganar, como si pudiera ganarla.
El sábado, Rehmet ganó, en parte gracias a un repunte en el apoyo del voto latino.
Venció a la activista conservadora Leigh Wambsganss —cuya campaña invirtió mucho más dinero que la suya— por un margen decisivo de 14 puntos, en un triunfo sorprendente que resonó desde Texas hasta Mar-a-Lago, refrescando el sueño de los demócratas de un Texas azul y sacudiendo a los republicanos, quienes se preparan para más réplicas en noviembre.
La sorprendente victoria de Rehmet, de acuerdo a entrevistas con media docena de personas que apoyaron o trabajaron en su campaña, se explica por diversos factores, incluida la combinación del descontento de la comunidad latina y de los residentes de los suburbios ante las políticas conservadoras que, si bien antes eran marginales, se han afianzado en el condado de Tarrant y en Washington; una oponente afín al movimiento MAGA que impulsó algunas de esas políticas y las defendió durante la campaña; y un mensaje de Rehmet, centrado en su trayectoria sindical, que conquistó a los votantes de clase trabajadora, a los independientes e incluso a algunos republicanos moderados.
Un factor clave en la victoria de Rehmet fue el apoyo que recibió de la comunidad hispana, que representa poco más de una quinta parte de los votantes elegibles en el distrito. Un analista encontró que Rehmet superó a Harris, la candidata presidencial demócrata de 2024, por más de 50 puntos en algunas de las zonas de Fort Worth con mayor población hispana. Estos grandes cambios se produjeron después de que dichos votantes presenciaran en las últimas semanas como agentes de inmigración mataron a dos ciudadanos estadounidenses al intentar llevar a cabo las deportaciones masivas prometidas por el presidente. Además, algunos observadores señalaron que esos mismos votantes creían que Trump mejoraría su situación económica más de lo que se ha visto en su primer año de mandato.
En contra de Rehmet hubo una feroz campaña impulsada por algunos de los más grandes pesos pesados del Partido Republicano, entre ellas el vicegobernador de Texas Dan Patrick y el propio Trump. Respaldaron a Wambsganss, quien se enfrentará nuevamente a Rehmet en noviembre por un mandato de cuatro años, ya que la victoria de Rehmet solo le permitirá completar los 11 meses restantes del mandato que dejó vacante el republicano Kelly Hancock al convertirse en contralor estatal.
"Es muy trabajador. La gente cree que se pueden ganar las elecciones así nada más. Vas a tener que trabajarlo, y él lo hizo", dijo Romero, quien hizo campaña puerta a puerta para Rehmet. "Recibí muchas llamadas de republicanos que me decían: ‘Voté por Rehmet’. ‘Voté por Rehmet’. ‘Solo quería que supieras que voté por Rehmet’".
Sin duda, la elección fue única. Se celebró un sábado de enero, sin otros candidatos en la boleta, tras un episodio de frío que afectó la campaña y la votación anticipada. Esta particularidad limita lo que se puede extraer de la sorprendente victoria de Rehmet. Pero a medida que las recriminaciones entre los republicanos subían de tono el domingo, también quedó claro que la ventaja de 32 puntos obtenida por los demócratas no podía simplemente considerarse irrelevante.
Aun así, algunos demócratas pidieron prudencia al interpretar los resultados.
"No creo que los demócratas deban pensar que, solo porque Taylor ganó anoche, ya 'es tiempo de Nueva York '. No es hora de New York City. Ni de Vermont . Ni de Los Ángeles", dijo el congresista federal Marc Veasey, demócrata de Fort Worth, señalando que Texas está lejos de convertirse en uno de los bastiones liberales del país. "Si eres un candidato que está en una contienda reñida en un lugar como Texas, no significa que puedas empezar a soñar con California".
Según numerosos indicios, las elecciones deberían haber sido tranquilas. Haciendo a un lado el margen de Trump en 2024, el distrito ha sido consistentemente republicano: según un análisis, los republicanos lo han ganado por un promedio de casi 19 puntos en 44 elecciones estatales y federales desde 2018.
La primera señal de que la contienda sería reñida llegó en noviembre, cuando Rehmet se quedó a solo tres puntos de ganar el escaño directamente (pero no obtuvo el porcentaje requerido para obtener un triunfo determinante, lo que obligó a una ronda de desempate).
En ambas rondas, pero especialmente en la segunda, los líderes del Partido Republicano de Texas apoyaron a Wambsganss, aportando fondos propios, recorriendo el distrito puerta a puerta y alertando sobre la importancia de la elección, afirmando que debían mantener el escaño en manos republicanas y evitar que cayera en manos de un demócrata radical.
En total, la campaña de Wambsganss informó haber recaudado $2.6 millones, de los cuales casi dos tercios ($1.6 millones) provinieron de tres de los grupos más poderosos y adinerados de la política republicana de Texas. Texans United for a Conservative Majority, fundado por los multimillonarios petroleros del oeste de Texas, Tim Dunn y Farris Wilks, aportó a su campaña casi $603,000, más que la recaudación total de la campaña de Rehmet, que ascendió a unos $570,000.
El Texas Senate Leadership Fund, un comité de acción política (PAC) creado por Patrick, quien preside el Senado estatal, aportó $463,250. Y el influyente grupo de reforma legal Texans For Lawsuit Reform PAC sumó $550,000.
La campaña de Rehmet sabía que simplemente no podía recaudar la misma cantidad de dinero, según declaró su estratega de campaña, Jake Davis, en una entrevista el domingo. Pero el equipo de campaña tampoco estaba interesado en una estrategia que implicara igualar la inversión de Wambsganss dólar por dólar, dijo Davis. Sabiendo que estarían en desventaja en cuanto a publicidad, Davis optó por formar un equipo de texanos de todo el estado, los ubicó en el condado de Tarrant y se fijó como objetivo principal tocar 40,000 puertas.
Cada semana, trabajaban en función de ese objetivo, pasando tiempo con la gente en sus salas de estar, cocinas y entradas de sus casas. El personal recibió capacitación en escucha activa, dijo Davis. Si un votante tenía una pregunta para la que el voluntario no tenía respuesta, el equipo de Rehmet la investigaba, a veces incluso llamando al propio candidato delante del votante.
"Teníamos que ser implacablemente disciplinados", dijo Davis. "Cada dólar, cada hora, cada turno de voluntario, tenía que tener un propósito. Tuvimos que tomar muchísimas decisiones poco atractivas".
Por supuesto, la campaña recibió ayuda, como la de Romero, así como la de Beto O’Rourke, el consentido demócrata que superó con creces los objetivos y las expectativas de recaudación de fondos en 2018, cuando casi derrotó al senador estadounidense Ted Cruz.
El grupo político de O’Rourke, Powered by People, ayudó a registrar a las personas para votar en el distrito, se mantuvo en contacto con ellas para animarlas a votar y llamó y envió mensajes de texto a 30,000 votantes elegibles para votar por correo. En una entrevista el domingo, el excongresista de El Paso atribuyó la victoria a la campaña de Rehmet y se mostró optimista para los demócratas en noviembre.
"No creo que ningún republicano esté a salvo en este momento", dijo O’Rourke. "Creo que la gente de Texas está harta y busca un cambio".
Bo French, hasta hace poco presidente del Partido Republicano del condado de Tarrant, culpó a la baja participación de los votantes republicanos.
"Veo a muchos republicanos culpando a todos, desde el gobernador hasta el partido del condado", escribió French en las redes sociales. "Los republicanos tienen que despertar. Cuando se quedan en casa durante las elecciones locales y las elecciones especiales, ganan los demócratas. No pueden culpar a otros por su propia falta de voto".
Algunos líderes del partido ven una seria amenaza. En una publicación en las redes sociales el domingo por la mañana, Patrick prometió seguir luchando y recuperar el escaño en noviembre.
"Las elecciones especiales con baja participación siempre son impredecibles", escribió Patrick. "Los resultados del Distrito Senatorial 9 son una llamada de atención para los republicanos de todo Texas. Nuestros votantes no pueden dar nada por hecho".
Trump, por su parte, se distanció de la derrota, sorprendiendo a muchos después de haber publicado tres mensajes diferentes para animar a la participación electoral en las 48 horas previas a las elecciones.
"No estoy involucrado en eso", dijo Trump a los periodistas en su residencia de Mar-a-Lago en Florida. "Es una contienda local de Texas".
Mientras los observadores políticos intentaban comprender el inesperado revés, surgieron diversas teorías para explicar lo que para muchos seguía siendo inexplicable cuando se disipó la confusión: fue un referéndum sobre Trump, fue una respuesta a las políticas socialmente conservadoras, fue una respuesta al giro a la derecha radical de los líderes republicanos locales, fue una campaña republicana mal gestionada, y así sucesivamente.
John Huffman, el exalcalde republicano de Southlake que quedó en un distante tercer lugar en las elecciones de noviembre, lo atribuyó a "oportunidades perdidas para unificar".
"No hubo ningún acercamiento a los 19,000 votantes que apoyaron nuestra campaña en noviembre", escribió Huffman en las redes sociales. "Tampoco la campaña de Leigh se puso en contacto conmigo hasta pocos días antes de que comenzara la votación anticipada, lo que no dejó tiempo para unir a los republicanos ni ampliar la coalición. Cuando finalmente nos reunimos, ella terminó la conversación casi tan pronto como empezó".
Wambsganss refutó la declaración de Huffman durante una entrevista el lunes por la mañana con el locutor de radio conservador Mark Davis. Culpó a los republicanos que no salieron a votar, pero dijo que el clima también afectó a algunos votantes. También dijo que era hora de que el Partido Republicano se uniera, y agregó que el condado de Tarrant ya no es tan conservador como antes.
"Creo que esta es una muy buena llamada de atención que Texas necesitaba", dijo. "Los republicanos tienen que dejar de lado las luchas internas y seguir adelante y hacer lo mejor para mantener a Texas conservador y libre".
Sobre el papel, las credenciales conservadoras de Wambsganss eran inigualables por muchos candidatos republicanos que buscaban un cargo en Texas.
Es la directora de comunicaciones de Patriot Mobile, una compañía de telefonía celular que ha apoyado a los candidatos conservadores cristianos a las juntas escolares que reformaron las bibliotecas, los planes de estudio y causaron revuelo en las reuniones de las juntas directivas en todo el estado por lo que se enseña a los niños.
Contaba con el respaldo de los líderes estatales del partido y del exsenador estatal del distrito. "Podrían haberla fabricado en su garaje", dijo Matt Angle, veterano estratega demócrata de Texas. "Taylor Rehmet es un fiel reflejo de ese distrito. Leigh Wambsganss es un fiel reflejo del movimiento MAGA a nivel nacional. Los votantes decidieron cuál les gustaba, y la diferencia fue abrumadora".
Sin embargo, los observadores políticos reiteraron la singularidad de la elección y las dificultades de intentar sacar conclusiones de una elección que solo atrajo a una pequeña fracción de los votantes registrados.
Jason Villalba, exrepresentante estatal republicano que ahora dirige la Fundación de Políticas Hispanas de Texas, predijo que los latinos —"el electorado indeciso más importante del país", según sus palabras— seguirán votando de maneras sorprendentes en las próximas elecciones. Advirtió que estas tendencias de voto “en el clima político actual cambian a la velocidad de la luz”.
"No creo que se pueda tomar lo sucedido anoche y decir que se mantendrá hasta noviembre, ni que estas cifras sean definitivas y que nada vaya a cambiar", dijo Villalba. "Es pronto. Esto fue un claro indicio de que los hispanos se están inclinando de nuevo hacia los demócratas".
El veterano de la Fuerza Aérea y maquinista sindical le comentó a Romero que estaba considerando postularse para un cargo público. Romero recuerda haberle dicho que mucha piensa postularse, pero le ofreció su ayuda si Rehmet finalmente de decidía a lanzarse.
Los dos se mantuvieron en contacto, y el verano pasado Rehmet decidió contender en una elección especial por el Senado de Texas, en un distrito tradicionalmente republicano en el condado de Tarrant que ningún demócrata había representado en casi medio siglo y que el presidente Donald Trump ganó por más de 17 puntos en 2024.
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Cuando Romero se movilizó para ayudar a Rehmet a ganarse el voto de los electores latinos, muchos de ellos de los mismos barrios de Fort Worth que él representa en la Cámara de Representantes, vio a un candidato serio y novato reuniéndose con personas influyentes, hablando con los votantes en sus casas y haciendo una campaña poco probable de ganar, como si pudiera ganarla.
El sábado, Rehmet ganó, en parte gracias a un repunte en el apoyo del voto latino.
Venció a la activista conservadora Leigh Wambsganss —cuya campaña invirtió mucho más dinero que la suya— por un margen decisivo de 14 puntos, en un triunfo sorprendente que resonó desde Texas hasta Mar-a-Lago, refrescando el sueño de los demócratas de un Texas azul y sacudiendo a los republicanos, quienes se preparan para más réplicas en noviembre.
La sorprendente victoria de Rehmet, de acuerdo a entrevistas con media docena de personas que apoyaron o trabajaron en su campaña, se explica por diversos factores, incluida la combinación del descontento de la comunidad latina y de los residentes de los suburbios ante las políticas conservadoras que, si bien antes eran marginales, se han afianzado en el condado de Tarrant y en Washington; una oponente afín al movimiento MAGA que impulsó algunas de esas políticas y las defendió durante la campaña; y un mensaje de Rehmet, centrado en su trayectoria sindical, que conquistó a los votantes de clase trabajadora, a los independientes e incluso a algunos republicanos moderados.
Un factor clave en la victoria de Rehmet fue el apoyo que recibió de la comunidad hispana, que representa poco más de una quinta parte de los votantes elegibles en el distrito. Un analista encontró que Rehmet superó a Harris, la candidata presidencial demócrata de 2024, por más de 50 puntos en algunas de las zonas de Fort Worth con mayor población hispana. Estos grandes cambios se produjeron después de que dichos votantes presenciaran en las últimas semanas como agentes de inmigración mataron a dos ciudadanos estadounidenses al intentar llevar a cabo las deportaciones masivas prometidas por el presidente. Además, algunos observadores señalaron que esos mismos votantes creían que Trump mejoraría su situación económica más de lo que se ha visto en su primer año de mandato.
En contra de Rehmet hubo una feroz campaña impulsada por algunos de los más grandes pesos pesados del Partido Republicano, entre ellas el vicegobernador de Texas Dan Patrick y el propio Trump. Respaldaron a Wambsganss, quien se enfrentará nuevamente a Rehmet en noviembre por un mandato de cuatro años, ya que la victoria de Rehmet solo le permitirá completar los 11 meses restantes del mandato que dejó vacante el republicano Kelly Hancock al convertirse en contralor estatal.
"Es muy trabajador. La gente cree que se pueden ganar las elecciones así nada más. Vas a tener que trabajarlo, y él lo hizo", dijo Romero, quien hizo campaña puerta a puerta para Rehmet. "Recibí muchas llamadas de republicanos que me decían: ‘Voté por Rehmet’. ‘Voté por Rehmet’. ‘Solo quería que supieras que voté por Rehmet’".
Sin duda, la elección fue única. Se celebró un sábado de enero, sin otros candidatos en la boleta, tras un episodio de frío que afectó la campaña y la votación anticipada. Esta particularidad limita lo que se puede extraer de la sorprendente victoria de Rehmet. Pero a medida que las recriminaciones entre los republicanos subían de tono el domingo, también quedó claro que la ventaja de 32 puntos obtenida por los demócratas no podía simplemente considerarse irrelevante.
Aun así, algunos demócratas pidieron prudencia al interpretar los resultados.
"No creo que los demócratas deban pensar que, solo porque Taylor ganó anoche, ya 'es tiempo de Nueva York '. No es hora de New York City. Ni de Vermont . Ni de Los Ángeles", dijo el congresista federal Marc Veasey, demócrata de Fort Worth, señalando que Texas está lejos de convertirse en uno de los bastiones liberales del país. "Si eres un candidato que está en una contienda reñida en un lugar como Texas, no significa que puedas empezar a soñar con California".
Según numerosos indicios, las elecciones deberían haber sido tranquilas. Haciendo a un lado el margen de Trump en 2024, el distrito ha sido consistentemente republicano: según un análisis, los republicanos lo han ganado por un promedio de casi 19 puntos en 44 elecciones estatales y federales desde 2018.
La primera señal de que la contienda sería reñida llegó en noviembre, cuando Rehmet se quedó a solo tres puntos de ganar el escaño directamente (pero no obtuvo el porcentaje requerido para obtener un triunfo determinante, lo que obligó a una ronda de desempate).
En ambas rondas, pero especialmente en la segunda, los líderes del Partido Republicano de Texas apoyaron a Wambsganss, aportando fondos propios, recorriendo el distrito puerta a puerta y alertando sobre la importancia de la elección, afirmando que debían mantener el escaño en manos republicanas y evitar que cayera en manos de un demócrata radical.
En total, la campaña de Wambsganss informó haber recaudado $2.6 millones, de los cuales casi dos tercios ($1.6 millones) provinieron de tres de los grupos más poderosos y adinerados de la política republicana de Texas. Texans United for a Conservative Majority, fundado por los multimillonarios petroleros del oeste de Texas, Tim Dunn y Farris Wilks, aportó a su campaña casi $603,000, más que la recaudación total de la campaña de Rehmet, que ascendió a unos $570,000.
El Texas Senate Leadership Fund, un comité de acción política (PAC) creado por Patrick, quien preside el Senado estatal, aportó $463,250. Y el influyente grupo de reforma legal Texans For Lawsuit Reform PAC sumó $550,000.
La campaña de Rehmet sabía que simplemente no podía recaudar la misma cantidad de dinero, según declaró su estratega de campaña, Jake Davis, en una entrevista el domingo. Pero el equipo de campaña tampoco estaba interesado en una estrategia que implicara igualar la inversión de Wambsganss dólar por dólar, dijo Davis. Sabiendo que estarían en desventaja en cuanto a publicidad, Davis optó por formar un equipo de texanos de todo el estado, los ubicó en el condado de Tarrant y se fijó como objetivo principal tocar 40,000 puertas.
Cada semana, trabajaban en función de ese objetivo, pasando tiempo con la gente en sus salas de estar, cocinas y entradas de sus casas. El personal recibió capacitación en escucha activa, dijo Davis. Si un votante tenía una pregunta para la que el voluntario no tenía respuesta, el equipo de Rehmet la investigaba, a veces incluso llamando al propio candidato delante del votante.
"Teníamos que ser implacablemente disciplinados", dijo Davis. "Cada dólar, cada hora, cada turno de voluntario, tenía que tener un propósito. Tuvimos que tomar muchísimas decisiones poco atractivas".
Por supuesto, la campaña recibió ayuda, como la de Romero, así como la de Beto O’Rourke, el consentido demócrata que superó con creces los objetivos y las expectativas de recaudación de fondos en 2018, cuando casi derrotó al senador estadounidense Ted Cruz.
El grupo político de O’Rourke, Powered by People, ayudó a registrar a las personas para votar en el distrito, se mantuvo en contacto con ellas para animarlas a votar y llamó y envió mensajes de texto a 30,000 votantes elegibles para votar por correo. En una entrevista el domingo, el excongresista de El Paso atribuyó la victoria a la campaña de Rehmet y se mostró optimista para los demócratas en noviembre.
"No creo que ningún republicano esté a salvo en este momento", dijo O’Rourke. "Creo que la gente de Texas está harta y busca un cambio".
Bo French, hasta hace poco presidente del Partido Republicano del condado de Tarrant, culpó a la baja participación de los votantes republicanos.
"Veo a muchos republicanos culpando a todos, desde el gobernador hasta el partido del condado", escribió French en las redes sociales. "Los republicanos tienen que despertar. Cuando se quedan en casa durante las elecciones locales y las elecciones especiales, ganan los demócratas. No pueden culpar a otros por su propia falta de voto".
Algunos líderes del partido ven una seria amenaza. En una publicación en las redes sociales el domingo por la mañana, Patrick prometió seguir luchando y recuperar el escaño en noviembre.
"Las elecciones especiales con baja participación siempre son impredecibles", escribió Patrick. "Los resultados del Distrito Senatorial 9 son una llamada de atención para los republicanos de todo Texas. Nuestros votantes no pueden dar nada por hecho".
Trump, por su parte, se distanció de la derrota, sorprendiendo a muchos después de haber publicado tres mensajes diferentes para animar a la participación electoral en las 48 horas previas a las elecciones.
"No estoy involucrado en eso", dijo Trump a los periodistas en su residencia de Mar-a-Lago en Florida. "Es una contienda local de Texas".
Mientras los observadores políticos intentaban comprender el inesperado revés, surgieron diversas teorías para explicar lo que para muchos seguía siendo inexplicable cuando se disipó la confusión: fue un referéndum sobre Trump, fue una respuesta a las políticas socialmente conservadoras, fue una respuesta al giro a la derecha radical de los líderes republicanos locales, fue una campaña republicana mal gestionada, y así sucesivamente.
John Huffman, el exalcalde republicano de Southlake que quedó en un distante tercer lugar en las elecciones de noviembre, lo atribuyó a "oportunidades perdidas para unificar".
"No hubo ningún acercamiento a los 19,000 votantes que apoyaron nuestra campaña en noviembre", escribió Huffman en las redes sociales. "Tampoco la campaña de Leigh se puso en contacto conmigo hasta pocos días antes de que comenzara la votación anticipada, lo que no dejó tiempo para unir a los republicanos ni ampliar la coalición. Cuando finalmente nos reunimos, ella terminó la conversación casi tan pronto como empezó".
Wambsganss refutó la declaración de Huffman durante una entrevista el lunes por la mañana con el locutor de radio conservador Mark Davis. Culpó a los republicanos que no salieron a votar, pero dijo que el clima también afectó a algunos votantes. También dijo que era hora de que el Partido Republicano se uniera, y agregó que el condado de Tarrant ya no es tan conservador como antes.
"Creo que esta es una muy buena llamada de atención que Texas necesitaba", dijo. "Los republicanos tienen que dejar de lado las luchas internas y seguir adelante y hacer lo mejor para mantener a Texas conservador y libre".
Sobre el papel, las credenciales conservadoras de Wambsganss eran inigualables por muchos candidatos republicanos que buscaban un cargo en Texas.
Es la directora de comunicaciones de Patriot Mobile, una compañía de telefonía celular que ha apoyado a los candidatos conservadores cristianos a las juntas escolares que reformaron las bibliotecas, los planes de estudio y causaron revuelo en las reuniones de las juntas directivas en todo el estado por lo que se enseña a los niños.
Contaba con el respaldo de los líderes estatales del partido y del exsenador estatal del distrito. "Podrían haberla fabricado en su garaje", dijo Matt Angle, veterano estratega demócrata de Texas. "Taylor Rehmet es un fiel reflejo de ese distrito. Leigh Wambsganss es un fiel reflejo del movimiento MAGA a nivel nacional. Los votantes decidieron cuál les gustaba, y la diferencia fue abrumadora".
Sin embargo, los observadores políticos reiteraron la singularidad de la elección y las dificultades de intentar sacar conclusiones de una elección que solo atrajo a una pequeña fracción de los votantes registrados.
Jason Villalba, exrepresentante estatal republicano que ahora dirige la Fundación de Políticas Hispanas de Texas, predijo que los latinos —"el electorado indeciso más importante del país", según sus palabras— seguirán votando de maneras sorprendentes en las próximas elecciones. Advirtió que estas tendencias de voto “en el clima político actual cambian a la velocidad de la luz”.
"No creo que se pueda tomar lo sucedido anoche y decir que se mantendrá hasta noviembre, ni que estas cifras sean definitivas y que nada vaya a cambiar", dijo Villalba. "Es pronto. Esto fue un claro indicio de que los hispanos se están inclinando de nuevo hacia los demócratas".